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Llegó el día. Nuestra energía está reunida.
La palabra es una sola nota al principio, un susurro... Luego asciende y se destrama en la polifonía. Se abre y sacude con un grito...
La multitud atenta escucha y se interroga alrededor del fuego. Se abraza. Nos abrazamos...
En el bosque germina la semilla de un planeta poesible.
Leemos: que el abrazo sea permanente, ineludible...
Adriano Corrales.
San José, Costa Rica.
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